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sábado, 14 de enero de 2012

Última Hora

JUSTO LINARES Y ROBERTO SALINAS ESCRIBEN DE ÚLTIMA HORA
Memoria prodigiosa del tabloide emblemático
Volumen repasa las más históricas portadas del periódico
Empleó lenguaje de la calle y vendió miles de ejemplares
Por José Vadillo

Fuente: El Peruano, el 13 de enero 2012

Hay muchas historias que se tejen cuando a uno le hablan de Última Hora, el vespertino que en algún punto de la década del setenta llegó a tirar más de 330 mil ejemplares y fue creado bajo el genio de Raúl Villarán.
Ese diario pasó a mejor vida un día de 1984. Y su final fue cantado cuando murió La Prensa, el diario de uno de los hombres más poderosos que tuvo el país, Pedro Beltrán Espantoso, pero esa es otra historia.
Justo Linares fue uno de los que cerraron las puertas del vespertino. Se pasó 21 años oyendo el teclear de la redacción de UH, como le llaman cariñosamente. El ubicuo Roberto Salinas, por su parte, había llegado en 1965 y se retiró quince años más tarde de UH. Fue para él –y muchos otros– una escuelita del periodismo.
Cada enero, ambos participan de un grupo –cada vez más reducido– de antiguos redactores, editores y personal diverso que trabajó en UH para rememorar los viejos buenos tiempos del vespertino que el 9 de diciembre de 1950 sacó una portada inmortal para la historia del periodismo peruano: "Chinos como cancha en el paralelo 38". La dupla pasa el dato a los historiadores y dicen que el titular fue creación del desaparecido periodista Luis Loli y no de Raúl Villarán.
En esas tertulias interminables nació la idea de escarbar en los archivos de El Peruano, de la Biblioteca Nacional y otros, para pergeñar este volumen de 180 páginas, Última Hora. La revolución del periodismo en el Perú.
Revolución del periodismo
Ahí se resume el espíritu del diario, que empezó a usar la jerga limeña en sus portadas, para jalar público; puso a las artistas en bikinis y a los músicos populares del momento, como el trío Los Panchos, en sus portadas.
Es histórica la campaña que hizo el vespertino para la llegada de Dámaso Pérez Prado, el rey del mambo, y desde los púlpitos de la catedral se dictó excomulgación e incendio de ejemplares. Dicen que esa condena fue muy celebrada, porque aumentó las ventas. Gajes del oficio.
Otro valor agregado que dio UH al lenguaje periodístico fueron las tiras cómicas inspiradas en los personajes de la cotidianidad limeña, a cargo de David Málaga, Luis Baltazar y Julio Fairlie, este último padre de "Sampietri", caricatura del vivo limeño.
Pero Fairlie, recuerdan Salinas y Linares, tiene méritos adicionales: fue él quien creó el logotipo del diario, además de encargarse de dibujar a mano los titulares.
Villarán, el genio joven
El último libro que publicó Guillermo Thordnike fue Raúl Villarán, El rey de los tabloides (2008). Dice la leyenda que sin asistir a ninguna clase de periodismo, a los 17 años de edad Villarán ya era director de una revista y a los 22, en abril de 1950, pidió ser la cabeza, junto a un equipo de jóvenes talentosos, de Última Hora, que había nacido en enero de ese año e iba rumbo al fracaso. También tenía su columna, Estrictamente Confidencial, y tuvo vida bohemia. "El gordo", como lo llamaban, buscó siempre desde la redacción "romper la calle" con ediciones espectaculares, traducidas en miles de ejemplares vendidos. Falleció en 1977.

viernes, 13 de enero de 2012

Última Hora

La Primera

Sábado 09 de enero del 2010

60 años de “Última Hora”

Juan Gargurevich

Opinión Columnista

“Chinos como cancha en el paralelo 38” es, por muy lejos, el más importante titular de la historia del periodismo peruano del siglo 20. Fue publicado por el tabloide “Última Hora” que había sido voceado por primera vez en la tarde del 13 de enero de 1950, esto es, hace ya 60 años.

El título fue impreso, sin embargo, varios meses después, el 9 de diciembre y como resultado de un proceso de búsqueda de sintonía con los nuevos lectores de la ciudad que había cambiado de manera radical. La vieja Lima que miraba con desdén al mundo andino había sido invadida por migrantes provincianos que la tomaron literalmente por asalto; y en relativamente pocos años el rostro de la ciudad ya era otro.

Aquellos andinos venían con todo, es decir, costumbres, comida, Música, idioma, cultura en suma que debió adaptarse a la encontrada en Lima; y viceversa, la vieja cultura urbana limeña estaba obligada a aceptar a esos serranos que cada vez eran más numerosos y se hacían masa que proponía… y consumía.

Los creadores originales de “Última Hora” no pensaron en aquellos pues tenían la obsesión de la política, la persecución del poder. Pedro Beltrán, el propietario de “La Prensa” y su operador político Eudocio Ravinez encargaron al Chileno Orlando Cabrera Leyva la fundación de un vespertino que podría eventualmente ser útil en la política. Pero su producto fue tradicional, sin creatividad, sin nada que ofrecer que lo diferenciara de “La Crónica de la Tarde”, por ejemplo.

Habían decidido cerrar pero hicieron la apuesta final de probar con los veinteañeros Raúl Villarán y Efraín Ruiz Caro, quienes pronto le dieron un aire distinto al tabloide, no sólo en la elección de noticias sino en la contratación de otros jóvenes como ellos que se unieron a un puñado de veteranos para conformar una redacción notable.

Ellos fueron los que percibieron la nueva presencia lectora, el nuevo público limeño y propusieron entonces un diario popular, masivo, liberal en lo cultural, que acogió al huayno y al mambo con igual entusiasmo sin importar la crítica aristocratizante que los acusaba de maltratar al idioma.

“Chinos como cancha en el paralelo 38” fue un titular dramático porque anunciaba la cercanía de la temida Tercera Guerra mundial. La novedad causó sensación. Por fin un periódico recogía el lenguaje de la calle, de la gente común y corriente, limeña o andina porque la jerga era ya de uso generalizado en las nuevas generaciones.

“Última Hora” es un diario histórico que se debe visitar. Hay colecciones casi completas en la Universidad de San Marcos y la Biblioteca Nacional aunque no incluyen las últimas versiones del tabloide que circuló por última vez en 1992.